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Euskadi
no esta tan lejos como creíamos
Cuatro
terroristas van a pasar un largo periodo a la sombra, una buena razón
para sentirse satisfecho, según los medios de desinformación del Estado.
La mayor parte de la gente apenas se dará cuenta, tan acostumbrada está
a tragar estas noticias, de él que esta vez sean cuatro valencianos y no
cuatro vascos. Su nacionalidad no debería suponer una diferencia, y en
esto si que estamos de acuerdo, sin embargo hay algo en lo que ha sucedido
en Valencia que debería hacer recapacitar a muchos de los que se llaman
disidentes. Y es que cuatro chavales de entre 18 y 24 años van a cumplir
una condena política de 10 a 15 años, como escarmiento y amenaza para
todos aquellos que desobedecen al Estado. La
particularidad del conflicto Vasco nos hace tomar a veces una posición de
indiferencia o neutralidad hacia el tema. Los problemas de los vascos son
de los vascos, y sin embargo ahora vemos la realidad de aquella frase que
nos enseñaba que igual que miramos a otro lado cuando los aplastaban,
estaremos solos cuando llegue nuestro turno. No
debemos extrañarnos si al igual que ilegalizan en Euskadi partidos políticos,
gestoras pro-amnistia y colectivos juveniles radicales, ahora consideran
delito la pertenencia a una asamblea de okupas. No es de extrañar que si
allí cierran revistas a toca teja, se considere un agravante el tener
revistas anarquistas o autónomas, que sin duda incitan igual a la
disidencia ha la constitución. Si allí pueden aplicar a menores penas de
adultos por terrorismo, hemos de ser conscientes que aquí vivimos bajo
las mismas leyes y que terminaran cayendo sobre nosotros. Esto va mucho
mas allá de la cuestión ETA sí o no, recordad a Eduardo Garcia. Tras
la reforma de la ley antiterrorista, se considera como terrorismo acciones
de violencia callejera aunque no pongan en peligro la vida de personas.
Atacar el mobiliario urbano puede ser un delito de terrorismo y lo es.
También lo es el enaltecimiento o justificación por cualquier medio de
expresión de los delitos de terrorismo o de los que hayan participado en
su ejecución, por lo que muchos de los que escribimos en la web podemos
ser acusados en cualquier momento. Si seguimos por este camino, dentro de
poco también será delito leerlo. Estas
leyes no van dirigidas solo contra ETA, sino contra toda disidencia hacia
la democracia constitucional española. Al igual que la represión en
Valencia no va solo dirigida contra los okupas valencianos, sino contra
todo el movimiento okupa y contra todo el movimiento anticapitalista.
Mediante este escarmiento nos muestran nuestra vulnerabilidad y nos hacen
saber que los próximos podemos ser nosotros. Los
cuatro de Valencia no son presos comunes, son presos políticos. Si
alguien rompe una vidriera o le pega cuatro tortas a un tío una noche y
le hace una brecha, no se va a enfrentar a quince años de condena. Ellos
sí, por que lo hicieron con un móvil político, por que lo hicieron
respondiendo a una agresión del Estado, defendiendo sus espacios políticos
en los que vuelcan su creatividad y sus ganas de crear alternativas al
sistema capitalista. Si
una asamblea mediante la que se gestiona un espacio político okupado, es
una asociación ilícita terrorista, todas lo son. Todos somos reos. Y
debemos empezar a actuar en consecuencia.
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Fuente: http://www.cadizrebelde.com