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"TOLERANCIA CERO" Cárceles sin límite |
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El crecimiento de la población reclusa es un fenómeno elemental cuando desde los poderes públicos se fomenta el miedo a la inseguridad, aunque ésta no exista. La política aznarista de "tolerancia cero", sobre todo con los pequeños delincuentes, está desbordando permanentemente la capacidad de las cárceles celtibéricas. A pesar de la continua creación de nuevos módulos y de numerosos centros penitenciarios, el hacinamiento es una realidad vergonzosa e inhumana. La Agrupación de Cuerpos de las Instituciones Penitenciarias (ACAIP) ha denunciado el incremento de reclusos del 15,36% desde diciembre de 2000. Tan mal distribuidos -nadie dice por qué- que los centros penitenciarios de Andalucía y de Castilla-León han recibido un crecimiento de reclusos del 40,23%. Curiosamente, estos incrementos se dan en las cárceles dependientes del Gobierno, no en los gestionados por comunidades autónomas. A este paso, según la ACAIP, se necesitará construir un centro penitenciario cada dos meses. No se hará así. Se prefiere seguir con el hacinamiento, cada vez más intenso, y con la escasez de personal. Ambos factores conducen inevitablemente a convertir las cárceles en simples almacenes de personas residuales. ¿Así se practican la reinserción y la resocialización de que ordena el texto constitucional?. ¿Es así como se facilita la normalidad de la futura convivencia de los reclusos, cuando dejen de serlo, en la sociedad?. Con este ritmo de crecimiento carcelario, los delincuentes menores no sólo serán barridos, como prometió Aznar. Serán convertidos en grandes delincuente o, simplemente, eliminados de la existencia. Casi nadie parece pensar en estas consecuencias. O no importan a nadie. El regreso a la convivencia ciudadana de un ex-recluso no debería suponer una mala noticia para la seguridad. ¿O es que se trata, como dice Aznar, de que el mejor lugar para un delincuente sea, de por vida, la cárcel?. Lo decía respecto a los inmigrantes pendientes del resultado de sus recursos que, por supuesto, deberían estar en la cárcel mientras tanto. Abundan los expertos que están previendo, en breve plazo, una ley española copiada prácticamente de la francesa de Seguridad Interior. Hay que reprimir más duramente a los inmigrantes pobres, a los mendigos, a los okupas, a los rebeldes, a los gitanos y demás ralea. Es la única forma de tener contentos a los que "están olvidados y no disfrutan de verdadera libertad, es decir, a los buenos ciudadanos medios, dotados de ocupación y patrimonio, que temen ser perturbados por "las hordas". La cruzada contra los pobres no cesará fácilmente. PP y PSOE coinciden en que son elementos perturbadores del bienestar colectivo. La represión del Tercer y Cuarto Mundo viene a ser igual. Y el Derecho sigue siendo la cultura política del poder. Parte muy importante de la farándula y de los faranduleros de turno. |
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